Hoy quisiera contarle o mas bien describirle a mi inexistente auditorio, un sueño que tuve hace tres o cuatro dias. Espero ustedes me puedan ayudar a descifrar su significado.
Todo comienza con la súbita aparición de una especie de tormenta: estando en medio del patio de mi casa, mi perro y yo somos arrastrados (o mas bien elevados) por el vórtice de la extraña tormenta. Aunque no muy alto, la levitación fue suficiente como para poder ver toda la ciudad que me rodea. De esta forma y tras unas cuantas vueltas alrededor del vortice, finalmente regresamos al punto de partida, esto es en el centro del patio de mi casa (sin parentesco con la cancion).
Tras haber recuperado el aliento y tras reponernos de la sorpresa, quisimos regresar a nuestro anterior estado, no sin antes analizar un poco la situación, puesto que no muchas personas tienen la suerte (la buena suerte) de ser elevados y regresados sanos y salvos al lugar de partida, y mucho menos por un fenomeno del tipo. Asi, un poco menos sorprendidos tratamos de entrar de nuevo a la casa, empero nos detuvo (en especial a mi), el enorme silencio que envolvía todo el lugar. Como el silencio es un tesoro un poco muy preciado, es muy sobresaliente cuando lo hay, asi que no tardé más que una centésima de segundo en considerar que aquel silencio era algo más que solo silencio: mas bien parecía la ausencia de ruido, lo cual, aunque viene siendo casi lo mismo, no lo es por completo, puesto que puedes estar en silencio, pero puedes hacer ruido.
Dicho de una mejor manera: las fuentes de ruido ahora no emitian ningun sonido, por más ruidosas que estas fueran: los pasos al caminar, las hojas al moverse, el viento al soplar. Parecia como si todo estuviera no quieto, sino demostrandonos que la naturaleza estaba sorprendida por el hecho reciente.
Aunque sin movernos mucho ni muy rapido, comenzé, con perro en brazos, a intentar tomar valor para regresar o tan solo para moverme de lugar. Tenia miedo, es verdad. No obstante un poco de valor me asaltó cuando vi, en el patio de enseguida, a una persona (una mujer para ser preciso) que mostraba la misma expresion de miedo, angustia y sorpresa por la situacion. Al sentirme un poco refrescado, intenté llamarle en vano, puesto que parecia como si nisiquiera mi voz pudiera viajar por el medio.
Como si fueren fantasmas, poco a poco siguieron saliendo las demás almas que, si no puedo asegurar hayan "sobrevivido" al suceso, al menos si puedo demostrar que estaban vivas y, lo mas importante, solas. En su expresión se notaba la ausencia de personas conocidas, como sucedia precisamente conmigo en ese momento.
Un sentimiento entre tristeza, lastima, melancolia y miedo volvió a hacerse de mi, mientras avanzaba paso a paso y silencio a silencio hacia dentro de la casa. Poco antes de entrar, volví a dar cuenta de la ausencia de vida que toda la edificación presentaba, pero, siendo MI casa, sentía una clase de seguridad y satisfacción al ir entrando, poco a poco, al oscuro recinto. De nuevo, adentro, me di cuenta que nada estaba bien: las luces no encendían, el viento no corría, los muebles perdían color poco a poco y las calles seguían desiertas, a excepción de aquellos peatones que, como yo, habian llegado recien.
Con una cierta resignación y con la esperanza de que todo volviera a la normalidad, me dirigí hacia la calle, esperando encontrar ese maldito ruido, ese bendito ruido que siempre me habia molestado y que siempre me habia reconfortado en las noches de insomnio y que ahora, como alma expirando, se iba transformando poco a poco en silencio, un silencio que ni los sepulcros mas penitentes se arriesgarían a guardar.
Josef K-rnaler.
P.S.: Está de más mencionar que los llegados recién eran dueños de inhabidos poderes, dignos de ser soñados por el ser humano con la esperanza y la decepción más grande del mundo.