La antigüa terminal.
No precisamente una terminal de autobús, no precisamente una terminal de tren. No, hablo precisamente de una terminal de texto.
Es genial recordar los inexistentes viejos tiempos donde lo mas genial estaba coloreado con papel celofán transparente. Ese lugar donde lo que importaba realmente, estaba escrito con tabuladores y centrado. Un tiempo donde no había negritas ni efectos que afectaran a la percepción. Fondo negro, letras monocromáticas (dependiendo del color del monitor) y la precepción por si misma.
Este blog ha sido realizado con ayuda del genial navegador web Lynx. Les invito a probarlo. No les dejo la dirección de descarga, puesto que, en estos días, es realmente fácil encontrar cualquier cosa. Solo basta con querer hacerlo.
K.
P.S. Para apreciar las cosas, solo basta querer hacerlo.
Es genial recordar los inexistentes viejos tiempos donde lo mas genial estaba coloreado con papel celofán transparente. Ese lugar donde lo que importaba realmente, estaba escrito con tabuladores y centrado. Un tiempo donde no había negritas ni efectos que afectaran a la percepción. Fondo negro, letras monocromáticas (dependiendo del color del monitor) y la precepción por si misma.
Este blog ha sido realizado con ayuda del genial navegador web Lynx. Les invito a probarlo. No les dejo la dirección de descarga, puesto que, en estos días, es realmente fácil encontrar cualquier cosa. Solo basta con querer hacerlo.
K.
P.S. Para apreciar las cosas, solo basta querer hacerlo.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home