Hm
Uno comúnmente da por hecho algunas cosas.
La ternura, el odio, la felicidad, la tristeza, todo es una mezcla de la transición de las constantes experiencias que son tenidas en el segmento que cualquiera denomina Vida. Con V mayúscula.
Todo es tristeza a menos que se esté feliz. Todo es felicidad a menos que estés triste. Todo es sufrimiento, a menos que estés confortado. Todo es placer a menos que estés sufriendo.
Esto es un tanto surreal. Algo que es imposible describir. Tendrias que estarlo viendo en este momento.
Las cosas son sin ser, estan sin estar, existen sin existir. Y ya no puedo escribir. No se si se me han terminado las ideas, si estoy demasiado satisfecho para escribir, si me tengo que orientar hacia otro lado.
El punto es que ya no puedo. Me siento desgastado sin ideas. Solo puedo describir mi existencia en este momento. Y mi existencia es medianamente vana.
Ya ni siquiera tengo tiempo de imaginar.
Antes al menos tenia el tiempo de pensar en cosas mientras iba en el camion. Estar completamente aislado en mi pensamiento. Eran buenos tiempos.
Pero miento cruelmente: tengo tiempo. Lo que no tengo en este momento es concentración adecuada. Estoy distraído. En el momento en que empiezo a imaginar, a pensar, algo adicional irrumpe el proceso y regreso a mi estado de inmutabilidad. Tal vez conozco el origen de dicho algo, sin embargo, también es posible que sea imposible evitar ponerle atención. Imposible el ignorarle. O el solicitarle una tregüa.
Porque, en el pensamiento, las treguas no existen.

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